Mantener las persianas en buen estado: Persianas en buen estado, ¿cómo conseguirlo?

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Para que las persianas cumplan bien su función durante un largo periodo de tiempo, es necesario al menos un mínimo de mantenimiento para mantener las persianas en buen estado. Lógicamente, ese mantenimiento de las persianas no solo dependerá del uso que hagamos de ellas, sino también del lugar en el que estén instaladas. No será lo mismo una persiana de una ventana que dé al interior que una que esté expuesta a una calle en la que haya mucha polución.

El mantenimiento de las persianas es importante y no solo por una cuestión estética, sino porque, de lo contrario, pueden dejar de funcionar correctamente e incluso romperse.

El mejor consejo para que las persianas estén en buen estado es intentar que se mantengan lo más limpias posible. Algunas partes, las más expuestas, necesitarán que las limpiemos con más frecuencia, mientras que, en el caso del tambor o el recogedor, por ejemplo, probablemente sea suficiente con hacer limpieza una vez al año.

Cómo mantener las persianas en buen estado

Además de la limpieza, otro buen consejo para que las persianas se mantengan en buen estado es realizar un buen uso de ellas. Evitar tirones bruscos de la correa o golpes al dejar caer la persiana sin control es fundamental para que no sufra daños y funcione de manera adecuada.

En general, para la limpieza de las persianas, también es importante utilizar los productos adecuados. Evitaremos el uso de productos abrasivos que puedan dañar el material de la persiana o de las guías, así como cepillos o estropajos metálicos que pueden dejar marcas que las estropeen.

Antes que nada, si durante la instalación de las ventanas ha quedado algún tipo de plástico o alguna etiqueta pegada, es necesario quitarlos. Si se dejan durante un tiempo, con el uso y la luz solar, pueden dejar marcas que no se quitan.

La frecuencia en el mantenimiento de las ventanas la marcará, como decíamos, principalmente el lugar en el que estén instaladas. Pero, incluso aunque apenas se utilicen, es importante realizar una revisión de vez en cuando para ver que todas las partes funcionan correctamente.

PERSIANA

Lo que es la persiana en sí, la parte que se recoge, es la que más expuesta está, por lo que probablemente será la que necesite más mantenimiento.

Para que las persianas estén en buen estado, no hace falta más que limpiarlas. Simplemente con agua tibia y jabón neutro es suficiente, aunque también se pueden limpiar sólo con agua si tenemos un aparato que la suelte a presión. Para una mejor limpieza, si se utiliza agua con jabón, lo mejor es enjabonar primero, aclarar y luego secar con un paño, de modo que se eliminen posibles marcas de gotas.

El sistema que se utilice depende de cada uno, aunque lo más lógico es bajar la persiana del todo para hacer una limpieza general, y luego ir abriendo poco a poco para limpiar los huecos que quedan entre las lamas de la persiana.

Si se trata de la persiana de una puerta balconera o de una ventana que dé a un patio o una estancia del interior de la vivienda, no hay problema, se repite la misma operación por un lado y otro. Pero si la persiana es exterior, lo más recomendable para la parte de fuera es limpiarla desde el tambor. Se abre la caja, con la persiana recogida y se empieza a desenrollar poco a poco mientras se va limpiando.

TAMBOR

A menudo se descuida esta parte, que es sobre la que se recoge la persiana, pero es recomendable limpiar también el tambor y la caja donde se encuentre metido para mantener las persianas en buen estado. Aunque esté protegido, es inevitable que entre polvo u otro tipo de suciedad y, a la larga, al enrollar la persiana, esta también se puede ensuciar. Además, si se descuida demasiado, el exceso de suciedad puede hacer que el mecanismo de la persiana no funcione bien.

Para limpiar el interior de la caja de la persiana habrá que quitar la tapa. Dependiendo del grado de suciedad, será suficiente con un paño húmedo con jabón o tendremos que recurrir a una aspiradora. Lo importante es que no haya obstáculos que impidan el buen funcionamiento de la persiana.

CINTAS Y RECOGEDOR

El recogedor es la parte donde se enrolla la cinta que acciona la persiana. Dependiendo del modelo, puede ser difícil desmontarlo, aunque si vemos que hay problemas para mover la cinta, es recomendable hacerlo y ver si es que hay suciedad que obstaculiza el movimiento o si se ha girado la cinta por accidente.

Más sencillo, e importante, es limpiar la cinta de la persiana para que no acumule polvo que se pueda meter en el recogedor y acabe causando problemas.

GUÍAS

Las guías son una parte importante para que las persianas estén en buen estado. Se trata de los raíles por dónde se desliza la persiana, que pueden ser de diferentes materiales. Sea aluminio o PVC, normalmente se limpian solo con agua y jabón, aunque también se pueden aspirar. Lo que sí hay que tener en cuenta son las esquinas, donde se puede acumular la suciedad.

Igual que sucede con el mecanismo del tambor, de vez en cuando, también será bueno para el mantenimiento de las persianas lubricar con algún tipo de aceite suave las partes metálicas, es decir, los rodillos, para que la correa o cinta y la parte de la persiana se muevan de manera fluida. En el mercado se pueden encontrar productos específicos para este fin.

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