Pérgolas bioclimáticas: disfruta del exterior durante todo el año

Instalación de pérgolas bioclimáticas

Lo que diferencia a una pérgola bioclimática de una tradicional, es su capacidad de adaptación. La parte superior, el techo, está compuesto de lamas móviles, que se manipulan para poder aprovechar mejor el espacio cubierto por la pérgola. Se pueden cerrar completamente si llueve, o abrir más o menos dependiendo de la incidencia del sol en ese momento.

Las pérgolas bioclimáticas suelen estar hechas con una estructura de aluminio y lamas móviles orientables, bien fijas o incluso retráctiles, que ofrecen el máximo grado de adaptabilidad. Además, permiten acoplar ventanas de gran formato en los laterales, con ventanas-puerta, que normalmente son fijas y/o correderas o cortinas de cristal. Esto permite cerrar el espacio con una alta capacidad de aislamiento y disfrutar de él en cualquier época del año, incluso en los meses más fríos y lluviosos.

Tipos de pérgolas bioclimáticas

Lo que distingue a este tipo de pérgolas es, como decíamos, que el techo está compuesto de lamas móviles (láminas alargadas que se abren en diferentes ángulos) que permiten ajustar la cantidad de luz que entra en el espacio, proteger de los rayos UVA, regular el viento o resguardar de la lluvia.

Pérgola bioclimática con lamas orientables

Este techo se sujeta sobre una estructura metálica, con marcos que ocupan muy poco y son fáciles de montar. Los laterales pueden quedar al descubierto o, para mayor eficiencia, cerrarse con cristales. Además, pueden incluir iluminación artificial para tener luz cuando no haya sol.

Hay principalmente dos tipos de pérgolas bioclimáticas: las de lamas orientables y las retráctiles. Ambas suelen estar motorizadas, de manera que resulte muy fácil ajustar la apertura de las lamas.

Las pérgolas bioclimáticas retráctiles utilizan también lamas orientables, pero estas se pueden colocar en ángulo recto y retirar hacia un lateral, dejando al descubierto la mayor parte del techo.

Ventajas de las pérgolas bioclimáticas

Una pérgola de lamas móviles da la posibilidad de regular la temperatura y radiación solar del espacio de una manera natural. Esto permite que un espacio al aire libre sea habitable.

La instalación de una pérgola bioclimática amplia el espacio habitable de una vivienda y, al mismo tiempo, permite disfrutar de su exterior durante más tiempo. Normalmente se relaciona las pérgolas bioclimáticas con el jardín, sin embargo, no están pensadas únicamente para las zonas verdes que acompañan a una construcción.

Pérgolas bioclimáticas Castellón

Se pueden acoplar también pérgolas bioclimáticas en terrazas de apartamentos o construcciones urbanas. Es una manera de que la vivienda, que en este tipo de construcciones suele tener menos metros, sea más grande sin tener que renunciar a disfrutar de una zona exterior.

Se pueden acoplar a diferentes espacios o aprovechar una o dos paredes exteriores de la vivienda, por ejemplo, en una terraza, y cerrar con ventanas/puertas-ventana o cortina de cristal el resto. Incluso se pueden utilizar para cubrir un porche o cerrar algunos huecos de la fachada u otras paredes del edificio.

Los beneficios de las pérgolas bioclimáticas se pueden trasladar a lugares de trabajo o centros de descanso, otorgando un espacio tranquilo que conecte con el exterior. Son muy recomendables, por ejemplo, para la hostelería, ya que permite a los clientes disfrutar de su comida como si estuvieran en al aire libre, pero sin sufrir las inclemencias del tiempo. Estas pérgolas te dan la oportunidad de estar fuera cuando no tienes más remedio que estar dentro.

Su coste no es en absoluto excesivo, por lo que, de una manera simple y económica, tenemos la oportunidad de disfrutar del exterior en cualquier época del año y a cualquier hora del día.

Con cualquier tipo de pérgola de lamas orientables podremos controlar la radiación del sol, algo que también se puede trabajar según el tipo de cristales que utilicemos en las ventanas laterales. Se acabó aquello de ir moviendo la sombrilla de un lado a otro, con un pequeño gesto es más que suficiente para poder estar fuera de casa todo el tiempo que se quiera.

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